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sábado, 12 de noviembre de 2011

Las andas del Cristo de la Expiración "El Cachorro de Triana"


Observar la fotografía superior. Esta sencillas andas que portan al crucificado.. Tanto los respiraderos como la canastilla están constituidos por tableros delimitados por molduras rectas que albergan celosía de estilo a medio camino entre neogótico y el barroco. La iluminación bastante abundante para la época, y en lugar de crestería sobre el borde superior del canasto, vemos unos pequeños plumeros blancos adorno muy empleado entonces en los carruajes fúnebres infantiles.
Pues bien este paso había sido contratado en enero de 1819 con el tallista Vicente Arestoy, que tardaría 2 años en terminarlo. Comparemos estas andas con las que aparecen en esta otra fotografía del interior de la parroquia de San Pedro


La podemos datar a principios del siglo XX sobre las que conviven, un poco apretadas las figuras del antiguo paso de misterio del Cristo de Burgos. Evidentemente, son las mismas andas del Cachorro a las que se les ha aplicado un " restyling " añadiéndole una crestería calada y enriqueciendo las molduras del canasto. Además redondearon las esquinas y suprimieron por falta material de espacio, los candelabros de los costados. Por último el dorado esta reluciente, por lo que deducimos acababa de ser aplicado.

Ahora pasamos a la siguiente fotografía:



En 1889 El Cristo de la Expiración, estrena un segundo paso obra de Olaya y Golea y en 1919 son restauradas las andas y se estrena respiraderos que realizara José Gil.
En esta fotografía podemos ver el Cachorro en su nuevo paso saliendo de su antigua capilla.


Situada justo al lado de la que tiene actualmente como se puede ver el la siguiente fotografía.



Pues bien este nuevo paso del Cristo de la Expiración, fue adquirido por la Hermandad de San Esteban, el cual lo podemos ver en esta siguiente fotografía:



El Cristo de la Salud y Buen Viaje, solitario, sin figura alguna más sobre el paso que llevara al Cristo de la Expiración, el "Cachorro", como todos lo conocemos.
Se supone por la fotografía que es sorprendido por la lluvia y tiene que ir a refugiarse al resguardo más próximo. Conocida las dificultades para volver a su ojiva de San Esteban, la Hermandad enfila la Casa de Pilatos. Por el paisaje, la foto parece de los años treintas.



En esta otra fotografía de los tiempos actuales podemos ver el mismo paso del "Cachorro" que sigue perteneciendo a la Hermandad de San Esteban, pero con su misterio tal y como lo conocemos en la actualidad.
Ahora observemos la siguiente fotografía otro paso nuevo para el Cachorro


En 1929, año de la Exposición Universal, se estrenó este nuevo paso, para el Cristo de la Expiración, el Cachorro. Diseñado por el escultor Castillo Lastrucci y  el tallado del canasto fue obra de Francisco Carrero.

 

Pues bien estas andas fueron adquirida por la Hermandad de la Sagrada Cena de Jerez de la Frontera, la cual han restaurado recientemente. E aquí un detalle de la canastilla en el proceso de su restauración
.


En esta otra fotografía, podemos ver las antiguas andas del Cachorro con el nuevo misterio de la Sagrada Cena en todo su esplendor haciendo estación de penitencia, la única diferencia es que le han añadido las cartelas repujadas de plata.

En esta otra toma lo podemos ver la delantera del paso con las cartelas en plata.


Pues bien no estando la Hermandad todavía muy conforme con las andas que se mereciera tan prestigiosa imagen de crucificado. En 1974 acuerda le Hermandad la ejecución de unas nuevas andas de trazas neobarroca, debiéndose su diseño y talla a Manuel Guzmán Bejarano. En 1986 es restaurada la canastilla del paso por el dorador Ángel Feria.
Esta canastilla pasa a ser propiedad en 1996 a la Hermandad del Paso Blanco de Huérca - Overa (Almería), la cual porta a San Juan de dicha Hermandad

Paso de San Juan antiguo paso del Cachorro de Triana


-Arte Sacro. Recientemente ha tenido lugar la firma del contrato de los nuevos respiraderos del paso de San Juan, correspondiente a la Cofradía del Paso Blanco de Huercal – Overa. Dicho paso perteneció a la Hermandad del Cachorro hasta 1996 y era portado a hombros con varales. La Hermandad tomó la decisión hace 2 años de salir con costaleros, con la consiguiente necesidad de realizar unos respiraderos nuevos. Dicha Hermandad es una de las más señeras de la provincia de Almería. Les recomendamos si tiene ocasión acudan a esta localidad el Jueves Santo para contemplar los 6 pasos que procesiona de la Hermandad-.


Aquí vemos al maestro Don Manuel Guzmán Bejarano ante el paso del Crsito del Cachorro. En 1996 ha sido bastante remodelada la canastilla del paso por el mismo maestro Guzmán Bejarano y el dorado de la talla ha corrido a cargo de Manuel Verdugo.


Paso del Cachorro con la canastilla aun sin dorar.

En la Semana Santa de 1998 salió completamente terminada la canastilla del paso.


Fuente:
Página web de Diego Arjona.
Página web oficial de la Hermandad de la Sagrada Cena de Jeréz de la Frontera.
Página web de la Hermandad del Cachorro.
El coleccionable de Diario 16 La Semana Santa que se fue.
II Tomo del coleccionable del ABC Crucificados de Sevilla.
Página web de Manuel Guzmán
Página web de retablos cerámicos 
latrabajadera.com.
Foro de Huérca - Overa
Archivos particulares de un servidor.

viernes, 4 de noviembre de 2011

26 de febrero de 1973. Incendio de la Capilla del Cachorro.

SEVILLA. MARTES 27 DE FEBREO DE 1973.
Portada del A B C de Sevilla:

ARDIO TOTALMENTE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL PATROCINIO
Ayer, sobre las tres y media de la tarde, se descubrió un fuego en la capilla del Patrocinio, iniciado en el altar mayor, que estaba dispuesto para la celebración del quinario. La bellísima imagen de Nuestra Señora del Patrocinio quedó reducidas a cenizas.



Pagina interior del diario ABC, donde se decía: "Entre los graves daños causados por el incendio en la capilla del Patrocinio, además de la desaparición de la venerada titular, corona procesional y parte del respiradero del paso de palio, figuran desperfectos en el Cachorro, imágenes de San Isidoro y San Leandro, del siglo XVI, y un ángel atribuido a la Roldana. En la sala capitular, el alcalde, señor Fernández Rodríguez, presidió una reunión, a la que asistieron el hermano mayor, señor Elliot, y miembros de la junta de gobierno,en la que se tomaron acuerdos para remediar en lo posible los perjuicios originados por el fuego.



Este es el aspecto que presentaba la Capilla tras el incendio. Además de las notables perdidas de la Virgen y numerosos enseres podemos ver los daños producidos en el Templo que, afortunadamente, solo fueron en los elementos puramente ornamentales, no afectando a su solidez arquitectónica.



Ultima fotografía de la Virgen del Patrocinio.
Vestida con su rica saya de salida y un manto de terciopelo azul liso, sobre sus sienes la corona de plata sobredorada. Por primera vez había sido vestida por el prioste D. José Alfonso Fernández, quien le dio un ligero aire "macareno" al tocado que enmarcaba el bellísimo rostro de la "Señorita de Triana".



La llamaban en el arrabal, con cariño y ternura * La Señorita ". Sucumbió en las llamas de este incendio fortuito y feroz de 1973 y sus restos perviven en la actual Virgen del Patrocinio, tallada por Luis Alvarez Duarte ese mismo año con añoranzas de su cara y sus manos.

Parecía una muchachita pudorosa, de rostro virginal e inclinado y manos y manos nacaradas y fue llorada por sus fieles trianeros que cada Viernes Santo esperaban su paso gracil, tierno y suave, envuelto en la saya de tisú de plata, detrás del impresionante Cachorro agonizante. Cuando entraron en la capilla negra de humo, sólo quedaba cenizas de la Virgen del Patrocinio, dolorosas y delicadas pavesas que volaron para quedarse siempre en Triana.



La desaparecida Virgen del Patrocinio en su paso de palio 1952

 Sobre las tres de la tarde de este desgraciado día para la historia de la hermandad, se producía un incendio fortuito en la Capilla, cuando todo estaba preparado para la celebración del anual Quinario. La Virgen del Patrocinio fue pasto de las llamas y el Cristo de la Expiración sufrió graves daños que podemos contemplar en esta instantánea realizada por Eulogio pocas horas después de sofocado el incendio



Entre el humo sofacante y la ingrata sorpresa del montán de cenizas al que quedó reducido la Virgen de Patrocinio, un hombre, RAFAEL BLANCO GUILLÉN, fue el héroe discreto y humilde que en 1973 salvó de las llamas al Cachorro. Por él, Triana y Sevilla ven cada Viernes Santo la prodigiosa imagen del Cristo de la Expiración, que desgrana a cada paso su agonía.


A las tres de la tarde del 26 febrero del 1973, a la hora de abrir el polvero que había frente a la capilla del Patrocinio, Rafael Blanco Guillén un joven de 27 años, alertado por uno muchachos que transitaban en coche por la calle Castilla, vio que la iglesia estaba ardiendo por el humo que salía de la claraboya.

En unos instantes se formó un revuelo en la artería del arrabar tiranero, la gente corría, lloraba, pero nadie se decidía a actuar. " Dios está arriba y no me pasará nada " se dijo Rafael trepando por la fachada del templo..

-Me subí por una puerta chica a la iglesia, desde allí a una ventana y después a un balcón -cuenta Rafael-. Estaba la puerta cerrada y rompí un cristal de una patada. No conocía el interior de la Capilla y todo estaba lleno de humo. Pero me pegué a la pared hasta llegar a la escalera y quiso Dios que diera con la puerta. La llamas llegaban al techo y la Virgen del Patrocinio estaba ya hecha un montoncito de cenizas. El fuego lamía los talones del Cachorro.



En esta fotografía realizada por Joaquín Rodríguez Noguera podemos observar los graves daños producidos en las piernas y pies del Cachorro. La madera se encuentra carbonizada y levantada en una gran parte su encarnadura. Otros importantes daños se aprciaban en el paño de pureza, en la zona de los vuelos, y en la espalda, con la policromía levantada


Otros importantes daños se aprciaban en el paño de pureza, en la zona de los vuelos, y en la espalda, con la policromía levantada


El proceso de restauración de la portentosa imagen, fue llevado a cabo por los entonces muy jóvenes, hermanos Cruz Solís. Se inicia con la reintegración de la zonas perdidas de la imagen, como los dedos en las mano.



Y en los pies, eliminando los restos calcinados y reintegrando y tallando las parte perdidas
como podemos ver en esta otra fotografía.



 Se continua con el paño de pureza, donde se procede del mismo modo que en las otras partes, reintegrado y tallando las partes dañadas



Y posteriormente, en el torso, donde se procedió a cerrar los ensambles y a reintegrar la policromía dañada debido a las altas temperatura que alcanzó la imagen; acto seguido se sanearon los ajustes de cada brazo con el torso, eliminando clavos, y se volvió a reencolar, se desmontaron los dedos y se volvieron a ajustar adecuadamente.



Por último, se abordó la cabeza del crucificado eliminando la policromía que se hallaba llena de ampollas, cerrando juntas y grietas en la parte superior de la cabeza. Se reconstruyó el cabello y se fortaleció la policromía de la imagen,



tanto a nivel de preparación como de su capa pictórica. Los trabajos referidos comenzaron en junio de dicho año y lo culminaron con todo acierto los restauradores
citados en ceptiembre del referido año.



Al Cristo de el " Cachorro " al menos, en dos ocasiones se le ha sustituido la cruz arbórea; una vez en 1886, que era de madera de ácana, y en 1939-40, una de pino de flandes por encontrarse apolillada.



Manuel Sánchez de los Reyes

Fuente:
Página wed del la Hermandad del Cristo de la Expiración el " Cachorro "
Página web de Hemeroteca del diario A B C de Sevilla.
Tomo II del coleccionable del diario A B C de Sevilla. Los Crucificados de Sevilla

domingo, 30 de octubre de 2011

La leyenda del Cristo, el Cachorro de Triana



En el barrio de Triana al otro lado del Guadalquivir y donde se asientan las industrias cerámicas desde los tiempos más remoto, fue encontrada a finales del siglo XVI, una imagen de la Virgen que estaba oculta en el fondo de un pozo, donde probablemente la pusieron los cristianos en los tiempos de la invasión árabe. El vecindario acogió esta imagen con gran alegría y fervor, construyéndose con limosnas de todos los trianeros una pequeña capilla donde rendirle culto. Muy pronto se fundó una hermandad para honrar a la Virgen tan milagrosamente hallada.
A mediados del siglo XVII se constituyó otra hermanda titulada de Nuestra Señora del Patrocinio, advocación que estaba muy en boga por ser una de las predilectas de la devoción del rey Felipe IV. Ambas cofradías se fusionaron en una sola en el año 1689, acordando titular la nueva corporación con el nombre de Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio.



Virgen del Patrocinio

Vivía por aquel entonces en la Cava de Triana, donde esparcidas a la orilla del Guadalquivir, sobre la tierra arcillosa de los tejares estaban las chozas de los gitanos, un hombre de esta raza todavía joven en la florida edad de los treinta años, en quien se unían las más gallardas prendas de la gitanería andante, de estatura prócer como descendientes de reyes, flexibles de miembros, estrecho de cintura como bailarín y con las manos finas y alargadas. Las manos del gitanos, señoriales y finas, llamaban la atención por ser tan distintas de la de los ganapanes que trabajaban de sol a sol sacando tierra a paletada en los barrancos de la Cava para fabricar ladrillos, junto a cada horno de alfarería. Llamaban a este gitano el Cachorro y se le admiraba por su habilidad en tañer la guitarra y cantar con quejumbrosos quiebros de garganta los sones dramáticos del cante jondo, todavía entonces impregnados de los últimos temblores de la música morisca recién expulsada de España.


El Cachorro era, aunque cantaor, hombre serio, taciturno, reconcentrado y cuando participaba en las Zambras gitanas o en las juergas de las tabernas, donde se despachaba el vino sacándolo con un cazo de estaño de los barreños colocados junto al mostrador, asumía siempre una actitud distante; como si cantara o bailara para él solo, aunque estuviera rodeado por la atención expectante de la tribu, o de los compañeros de fiesta. No se le había conocido amores, pero todas las gitanas de la Cava suspiraban por él. Algunas voces despechadas susurraban que acaso al otro lado del río, en los barrios señoriales de San Vicente o de San Francisco, era donde los pensamientos del Cachorro tenían alguna prisión en que cautivarse.

Aprobada las Reglas de la nueva Hermanda de la Expiración, fue necesario dotarla de sus imágenes titulares y el Cabildo de Cofrades acordó concertá con algún artista de renombre, la construcción de una escultura que representase al Señor expirando, Y como en aquellos tiempos alcanzaba la palma la gala de ser el más diestro escultor de Sevilla, Francisco Ruiz Gijón, se le confió a este insigne artífice el trabajo de labrar dicha imagen.
No conseguía Ruiz Gijón imaginar una nueva figura de Crucificado que pudiera destacar entre las muchas y muy buenas que ya existían en Sevilla hachas por ilustres predecesores en el arte de la gubia, como Juan de Mesa y como Martinez Montañés.


Durante varios meses realizó cientos y cientos de bocetos, tanto dibujándolo al carbón sobre papel, como sacándolos de modelados de barro; pero siempre los rompía antes de termilarlos porque ninguno llegaba a satisfacerle. Obsesionado por su falta de inspiración, abandonó cualquier otro trabajo, olvidó de comer y enflaqueció a ojos vistas, sin salir día ni noche de su taller donde apenas interrumpía el trabajo cuando rendido por el sueño caía agotado sobre un camastro y aun durmiendo, seguía su cerebro imaginando nuevas figuras de Cristos en las que nunca encontraba la perfección que él deseaba. Porque Ruiz Gijon lo que quería reproducir era, más que un Cristo agonizando, la agonía misma por antonomasia.



No debían estar equivocadas por completo las voces susurrantes que maliciaban que el Cachorro tenía amores al otro lado del puente de Triana, porque con frecuencia se le veía desaparecer de la Cava y regresar al cabo de varios días, pero nunca se supo dónde iba. Y como los gitanos se dividían en dos clases, los gitanos caseros y los gitanos andarríos, los que tenían casas, o sea, los que vivían en chozas en la Cava, averiguaron de sus hermanos los nómada, que andan en carretas y que ponen una manta o lona formando techo al amparo del tronco de cualquier olivo en sus correrías, que el Cachorro nunca había sido visto por los caminos reales, por los cortijos ni por las ferias de los pueblos. No podía dudarse que cuando faltaba de La Cava permanecía oculto en algún lugar de Sevilla y se le veía tan ensimismando, como puede estarlo quien vive enfermo de amores difíciles o secretos.



Cierto día apareció por la Cava un hidalgo cuya figura desusada por aquellos parajes, llamó la atención de quienes frecuentaban las tabernas del barrio. Resultaba en verdad un contraste demasiado extraño al ver al caballero vestido con jubón de terciopelo negro, cuello a la valonia y rica y bien guarnecida capa de seda, en aquellos tabernuchos improvisados en una choza con honores de barraca, donde las moscas negreaban sobre las tablas que servía de mostrador y donde el vino de tanto airearse en el barreño al meter y sacar los vasos de estaño, daba un olor espeso y acre a la atmósfera. El recién llegado bebió en más de uno de los míseros tabernuchos el vino o la copa de aguardiente, disimulando difícilmente la repugnancia que sentía de acercarse a los labios el vaso donde antes del él habían bebido otros clientes sin que el tabernero se tomase la molestia de enjuagarlo. El hidalgo preguntó en todas partes si conocían a un gitano llamado el Cachorro y aunque entre la gente del bronce es uso callar o fingir ignorancia, cuando se marchó de Triana llevaba la convicción de haber dado con la pista del gitano que buscaba. Desde aquel día viose merodear por Triana, unas veces a pie, otras a caballo, al misterioso hidalgo, siempre bien lucido de ropas y con el ademán obstinado de quien espera pacientemente , como el cazador en su puesto de acecho.



Cayó enfermo Ruíz Gijón del tanto trabajar y den tan poco comer y casi no dormir. Le ardían las manos de la fiebre, pero aunque intentaba retenerlo en la cama, él se levantaba para dibujar y modelar.
Cierta noche en que la calentura lo tenía amodorrado, se despertó de repente, se incorporó con trabajo en el camastro y buscando a tientas las botas y la capa se dispuso a salir. Ni siquiera se había vestido, sino que por entre la capa se le veía blanca y empapada en sudor la camisa. Intentaron sujetarle sus familiares, pero él se desasió de ellos gritando :
-Dejadme, ahora es cuando sé que voy a copiar la verdadera cara de agonía que necesito para el Cristo de la Expiración.



Y rechazando a su mujer y a su hija que llorando quería impedirle la salida, requirió un rollo de papales y un puñado de carboncillo, abrió la puerta y se perdió en la negrura de la calle. Parecía como si fuera guiando, aunque él no sabía hacia dónde se encaminaba.
Tenía Ruíz Gijón su taller por el barrio de la Merced, cerca de la Puerta Real. Siguió por la calle de las Armas hacia un postigo, que por la noche permanecía abierto y salió fuera de las murallas cruzando el puente de barcas que unía Sevilla con Triana.



Al llegar al altozano, quedó un momento como dudando hacia donde dirigirse pero la inconsciencia de la fiebre de la que estaba poseído, le hizo encaminar sus pasos hacia el lugar donde otras veces ya había estado, que era la capilla del Patrocinio. Llegado ante la puerta quedó un momento como extasiado, imaginando que en el interior estaría alguna vez la imagen que él iba a labrar. A través de la puerta cerrada su alucinación de enfermo hacía prever visible el altar con la imagen del Cristo y lleno de una loca alegría desenrollo el papel empuñando el carbón intentó copiar lo que solo en su imaginación estaba viendo. Pero al comenzar a hacerlo recobró la lucidez y se dio cuenta de que estaba ante una puerta cerrada de no sabía qué sitio, porque no se había enterado cuándo ni cómo ni por qué calles había llegado allí.
- Indudablemente estoy volviéndome loco -pensó con terror-.
Y desalentado se dejó caer, más que sentado, derribado en el escalón del pórtico de la iglesia.


De repente oyó gritos a lo lejos, gritos terribles de mujeres que taladraban el aire de la noche como cuchillos. Una algarabía de gritos femeninos, estridentes y prolongados; luego vio moverse luces y oyó el galope de un caballo. Y ante él pasó como volando un jinete que ondeaba a la espalda de los vuelos amplios de una capa de seda. Se levantó Ruíz Gijón y echó a andar hacia el lugar donde partían los gritos y donde se movían las luces. Era un grupo de chozas en que moraban los gitanos. Se acercó pensando en que había ocurrido allí alguna tremenda desgracia y su caritativo natural le empujaba a socorre, si era posible, a quien lo necesitarse.

A medida que se acercaba, precisaba más a la luz de los candiles, el grupo de mujeres que gritaban y se retorcían las manos con vivo dolor, desmelenadas y a medio vestir, como de haber salido de sus chozas arrancadas del descanso. Ya cerca, vio la causa de aquel llanto y de aquellos gritos. En el suelo había un hombre retorciéndose en los últimos espasmos de la agonía.
Parecía querer decir algo, acaso el nombre de su matador, y alzando la cabeza dejaba escapar con trabajo los estertores de una respiración que se acababa. Aquel hombre era el Cachorro, el gitano que había cumplido su cita con el destino, pagando con la vida sus secretos amores. Se le veía atravesado de pecho a espalda por una daga de rica empuñadura que su matador le había dejado hincada junto al corazón.



Ruíz Gijón viendo este espectáculo alucinante, olvidóse del hombre compasivo que llevaba dentro y se sintió salvajemente, gloriosamente artista y nada más que artista y mientras las mujeres intentaban devolverle la vida al moribundo arrancándole del pecho el puñal, Ruíz Gijón con un trozo de carboncillo iba dibujando sobre el papel, a la amarilla luz de los candiles, la cara de agonía del gitano.


Después enrolló su boceto y abandonando al grupo trágico donde ya el muerto era levantado en brazos por algunos gitanos que iban llegando, emprendió el regreso paso a paso hacia el puente de Triana, lo cruzó, pasó el Postigo del Arenal, entró en su casa y se dejó caer en la cama sintiendo sobre sí ahora todo junto, el cansancio de tantos meses de fatigosa labor.
En poco tiempo Ruíz Gijón trasladó a la madera con la gubia, el boceto que había hecho aquella noche. Consiguió que la imagen tuviera verdaderamente la más exacta expresión de la agonía. Y cuando aquel año salió por primera vez en procesión a la calle el Viernes Santo, la nueva imagen de la Hermandad del Patrocinio, el vecindario de Triana al ver en la cruz el Cristo de la Expiración, comenzó a prorrumpir en gritos de admiración y de sorpresa.


- ¡ Mirad, si es el Cachorro ! ¡ Si es el Cachorro !
Y en efecto, era el Cachorro, el gitano taciturno, cantaor y anamorado, el que mataron por amores una noche en La Cava de Triana y que el soplo del genio del gran artista Ruíz Gijón, había convertido en la figura del más hermoso y dramático de los Cristos Crucificados que forman el tesoro escultural de la Semana Santa de Sevilla.



Los dibujos a lapiz de gitano Cachorro que acompañan al relato, son obras de un servidor.
Fotografías:
De un servidor.
David Jimenez.
De recortes del periódico del ABC
Y del coleccionable Los Crucificados de Sevilla del ABC.

jueves, 27 de octubre de 2011

La copia del Señor de Pasión se encuentra emparedada en la residencia de San Juan de Dios



La copia del Señor de Pasión se encuentra emparedada en la residencia de San Juan de Dios de la calle Sagasta


-La copia del Pasión está emparedada en San Juan de Dios-.


El profesor García Romero la realizó una noche de 1995 · El molde se rompió ante notario · El mismo especialista, que ya había hecho con éxito la copia del Giraldillo, realizó la del cuerpo del Gran Poder en 1985

Carlos Navarro Antolín · Diego J. Geniz / Sevilla | Actualizado 17.02.2008 - 12:50
  
¿Qué le parece que existan copias de seguridad de imágenes como Pasión y el Gran Poder?



La señera e impresionante escultura del Señor de Pasión


Las hermandades de Pasión y el Gran Poder mantienen copias de seguridad de sus respectivos nazarenos, obras de Martínez Montañés y Juan de Mesa, respectivamente. La copia del cuerpo del Gran Poder se realizó en 1985, justo antes del comienzo de la primera intervención sobre el Señor a cargo de los hermanos Joaquín y Raimundo Cruz Solís e Isabel Pozas. Está depositada en las dependencias basilicales de la corporación, muy cerca de la zona del tesoro. La hermandad no encargó entonces una copia de toda la figura porque ya poseía un vaciado del rostro realizado por Antonio Illanes en los años 50. Gracias a ambos encargos dispone de una copia de seguridad completa de la sagrada imagen. La copia del Señor de Pasión se ejecutó en 1995 con motivo de la restauración efectuada por los citados expertos en las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Esta copia se encuentra emparedada en la residencia de San Juan de Dios de la calle Sagasta, detrás de un altar de la iglesia de la Paz, como confirman distintas fuentes de la orden hospitalaria y sugiere el actual hermano mayor de Pasión. Con la elección de este emplazamiento tan singular -esta iglesia está enfrente del Salvador- la hermandad se asegura un lugar sagrado para la réplica y que no resulte dañada en caso de una posible catástrofe en el Salvador.

Las cofradías se oponen generalmente a referirse públicamente a la existencia de copias de sus sagrados titulares, pese a que el criterio de consagrados restauradores a este respecto es el de abordar estas cuestiones con la mayor transparencia para no dar pie a especulaciones sobre posibles sustituciones del original por la copia sin una comunicación previa a los hermanos.

El imaginero Antonio Illanes realizó una copia completa del Gran Poder para el Perú por encargo del obispo de Tacna, donde hoy sigue recibiendo culto. También hizo un busto en 1954, trabajado en cedro sin policromar -tan sólo patinado- que estuvo varios años expuesto en el tesoro de la hermandad. Este busto hace las veces de copia de seguridad, pero faltaba aún tenerla del resto de la imagen. Por este motivo, en 1985, con motivo de la primera intervención practicada sobre la imagen por los Cruz Solís, el profesor Antonio García Romero, un reconocido experto en estas funciones, realizó una copia del cuerpo, estrictamente del cuello hacia abajo, con la particularidad de que se ejecutó antes del comienzo de una restauración que tenía como objetivo eliminar los desperfectos causados por la "dramática" intervención de Francisco Peláez del Espino en 1977, tal como es calificado aquel trabajo en la historia oficial de la hermandad.

 El Gran Poder, durante la última restauración.

La ejecución de esta copia fue propuesta por dos miembros de la comisión de seguimiento de aquella restauración: el catedrático José Hernández Díaz y el profesor Jorge Bernales Ballesteros. El imaginero Luis Álvarez Duarte, miembro también del grupo supervisor, fue quien propuso al profesor García Romero para su ejecución, puesto que ya había realizado con notable éxito de crítica la réplica del Giraldillo que hoy se encuentra en la sede cultural de Cajasol, en la calle Laraña. García Romero realizó la copia parcial del Señor en poliéster -el resultado es un material de color neutro- en las mismas dependencias de la basílica. Según Álvarez Duarte, García Romero tardó poco más de cuatro días en realizar este vaciado: "Se hizo todo con un respeto tremendo. Nadie me lo puede negar porque lo viví en directo y porque estoy totalmente de acuerdo en que se hagan copias de seguridad de las imágenes. Es una muestra de responsabilidad de los dirigentes de las hermandades".



En esta fotografía del rostro de la imagen de la imagen del Señor del Gran Poder de Sevilla. Es evidente el deterioro y el mal estado en el que se encontraba tan portentosa escultura de insigne escultor Juan de Mesa

Fotografía del Señor del Gran Poder de Sevilla antes de la última restauración.
Fotografía del Señor del Gran Poder de Sevilla después de la reastauración.

García Romero guarda discreción sobre aquel encargo. Tan sólo reconoce que hizo una cruz más adecuada para el Gran Poder. Y explica las razones por las que las copias de imágenes se quedan blanquecinas: "Si se policromaran se podrían utilizar. Entonces estaríamos falseando. Si tú tienes un original y se hace una copia como protección del original y se policroma, tú estás falseando". Sobre si le exigieron silencio tras hacer la copia del cuerpo del Gran Poder, es tajante: "Prefiero no hablar más de este asunto". Y sentencia sobre la imposibilidad que tiene a la hora de hablar de los encargos: "Mi currículum nunca lo he podido utilizar".

El mismo experto enumera los materiales que suele usar en los encargos: "La escayola o la cola, que tenía el problema que para rellenar el molde tenía que estar a 60 grados. Nosotros introdujimos una novedad, la silicona, que se usó para copiar el Giraldillo".

La copia de Pasión se ejecutó hace 13 años por el mismo experto. El trabajo se hizo en horario nocturno. Se empleó toda una noche.El Señor fue recubierto de una pasta al completo. Se esperó a que la pasta se secara durante la noche. Por la mañana se se sacó el molde y, tras comprobar que la imagen no había sufrido ningún daño -como así fue- se procedió a rellenar dicho molde de una nueva pasta. Una vez secada, se desprendió el molde y apareció la copia exacta. El molde fue destruido para evitar la ejecución incontrolada de copias. Un notario dio fe de la destrucción.

El Señor de Pasión
La Hermandad de la Esperanza de Triana es otra de las hermandades que posee una copia de seguridad. La cofradía tiene una mascarilla de la Virgen. En 1989, antes de comenzar la restauración de la Dolorosa, Álvarez Duarte puso como condición previa la realización de una mascarilla en marmolina que sirviera en el futuro para demostrar que en ningún momento de la restauración se empleó la gubia. La mascarilla se hizo en presencia del párroco de Santa Ana, Juan Martín; el notario Ángel Olavarría, la junta de gobierno y el vestidor de la imagen, Fernando Morillo. Álvarez Duarte tardó media jornada en realizar la mascarilla, que tiene un color blanco pálido y que sigue custodiada por la hermandad. Las manos de la Esperanza no se tocaron. Se les aplicó un mínimo tratamiento de conservación para que siguiera teniendo, según Álvarez Duarte, "los besos de todos sus devotos".

Página del Blog del Boletín de las cofradía Nº 363 de  Semana Santa en Sevilla

Los Cruz Solís oscilan entre la discreción y su criterio como especialistas, absolutamte favorable a la ejecución de copias de seguridad. Joaquín es claro: "Siempre he defendido que se hagan copias. Todas las hermandades con imágenes de calidad deben tener una copia. Es una recomendación que siempre hacemos". Precisa una excepción en su carrera: "Sólo le diré que desde luego del Cachorro no se ha hecho copia. No es por nada, sino porque cuando lo restauramos después del incendio tuvimos que buscar muchas de las referencias que habían desaparecido. Por eso insisto en que es necesario hacer copias". Sobre las causas del oscurantismo de las hermandades, tiene su tesis: "Habría que decirle a los hermanos: 'Hemos restaurado a nuestro Cristo, aquí lo tenéis, y también hemos hecho un patrón por si desaparece la imagen primitiva tener una muy certera'. No se hace por el temor de las juntas de gobierno a que los hermanos piensen que han cambiado la original por una copia. Que la auténtica se ha guardado y ahora veneran un simulacro. Si todo se hiciera con transparencia, no ocurriría esto".

Isabel Pozas, reconocida experta del equipo de los Cruz Solís, reconoce indirectamente que existe una copia del Nazareno de Montañés: "La copia de Pasión jamás le toqué, no sé ni quien la hizo. Hay unas normas que te prohíben policromar los vaciados, porque sino se falsea. Además, las copias van realizadas en poliéster o en yeso, y nunca he policromado sobre estos materiales. Eso es lo que quiero que quede claro, que nunca ni los Cruz Solís ni yo hemos intervenido en copias, sólo en originales".

Álvarez Duarte asegura que vivió en directo cómo, siendo aprendiz en el taller de Francisco Buiza, éste realizó una copia en escayola del San Juan de la Amargura
Fuente:
Diario de Sevilla.es
Fotografía :
Web Fotos Cofrades RV. Roberto Villarrica.
Archivos personales.

domingo, 23 de octubre de 2011

Evolución del Paso de Misterio de las Tres Caídas de Triana. Capitulo V

De nuevo un "Paso de Misterio " ; la reforma y ampliación del paso de Salvago y Cía ( 1938-1944 ).
Tras más de 40 años con la presentación del Titular trianero en su paso como ya hemos hemos descrito en capítulos anteriores, y como podemos ver en esta instantánea.


( Año 1928, el Paso de Misterio de Las Tres Caídas de Triana, por la calle sierpes "de día", al no haber podido salir el Jueves Santo a causa de la lluvia y tener que hacerlo al día siguiente )

En un Cabildo de oficiales de 1937 donde se analiza la Semana Santa que acababa de terminar, el Hermano Mayor presenta a los señores oficiales, en un folleto o pequeña memoria impresa, las fotografías de la "maqueta" que el escultor Antonio Castillo Lastrucci ha preparado para realizar un "misterio" en el que integra a la imagen del Cristo de las Tres Caídas.

( El destino fue escasamente benévolo con Castillo Lastrucci, autor de tantísimas imágenes cofradieras. Pero ello no obsta para que nosotros traigamos aquí su retrato, como testimonio de respeto y de simpatía al laborioso maestro )

Es en ese año cuando se había forjado no sólo la voluntad y la intención de la Hermandad, sino la idea artística de Castillo plasmada en ese boceto. Don José Sebastián y Bandarán, entonces Director Espiritual, pide prudencia y madurar bien el posible acuerdo, Aunque todo el proceso fue bien estudiado por Roda Peña en su trabajo sobre este Paso procesional, que venimos citando, vamos a hacer hincapié en un punto que nos parece importante y que luego retomaremos: dicho misterio se componía de once figuras.


( Boceto en barro del Paso Cristo de las Tres Caídas de Triana. Lo hizo Antonio Castillo Lastrucci durante los años de la guerra civil y el misterio se terminó en 1942. Obsérvese que en el boceto están cinco figuras que nunca llegaron a realizarse. )

A saber (citando textualmente el contrato de ejecución entre la Hermandad y Castillo): "Simón Cirineo, Santa María Magdalena postrada a los pies del Señor, mujeres del pueblo con dos niños, uno de ellos en sus brazos, que mira como pasa el Señor, mujer de rodillas con los brazos levantados hacia el Señor, soldado que tira de una cuerda amarrada a la Cruz del Señor, centurión a caballo dando órdenes y judío o sayón negro maltratando al Señor".

( En esta fotografía se encuentra el Señor de la Tres Caídas, en San Jacinto donde la hermandad y los frailes dominicos mantenían una conflictiva convivencia con la Hermandad , siendo  la foto con anterioridad a 1918, ya que en dicha fecha las túnica del Señor y el Cirineo fueron ricamente bordadas en oro . )

Se estaba fraguando, pues el cambio sustancial e histórico de este Paso trianero y de su Titular, que ya llegará, con variantes y cambios, hasta nuestros días, y que constituye una seña de identidad de esta Hermandad. El acuerdo siguiente y definitivo se toma en un Cabildo General extraordinario convocado con este tema como único punto a tratar, en julio de 1938.

( El Paso del Señor de las Tres Caídas a su regreso por el Puente de Triana haya por el año 1934 ). 

En este Cabildo se aprueba, por un lado, la ampliación del Paso, encomendada a José Rodriguez Carrera, y a la ejecución de las figuras del Misterio a Castillo Lastrucci, comenzando así el proceso de reforma y "cambios de tipología" del Paso trianero; de Paso con imagen devocional a Paso de Misterio, aún cuando en capítulos anteriores ya hemos visto que, según Bermejo, no era nada nuevo en la trayectoria de esta Hermandad este cambio, pues ya se incrementó el número de figuras durante el S. XIX.

Este proceso tendrá una duración de cinco años hasta su remate y acabado definitivo, dividiéndolo nosotros en tres fases para una mejor compresión e idea global de todas sus vicisitudes, valiéndonos de los diferentes libros de actas y del cortejo de las diferentes fotografía de cada año.

ENLACES.
1º Parte.
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/10/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las.html
2º Parte
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/10/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las_11.html
3º Parte.
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/10/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las_12.html
4º Parte.
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/10/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las_14.html
5º Parte.
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/10/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las_23.html
6º Parte.
http://manuelsanchezdelosreyes.blogspot.com.es/2011/12/evolucion-del-paso-de-misterio-de-las.html

Fuente:
Triana con su Esperanza" editorial Tartessos.
Libro Semana Santa en Sevilla. Sangre, Luz y Sentir Popular Siglo XIX al XX. Ediciones Gemisa.
La Semana Santa que se fue del Diario16.
Estampas de Sevilla: por Julio Dominguez Arjona.
Y archivos personales.


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